Basicamene consiste en colocar todo la masa de partículas metálicas que podamos en los rincones no visibles de la pieza o a pocos milímetros tras la superficie. Es decir aprovechar todo lo que no sea resina transparente para rellenarlo de orgonita pura.

Para ejemplificar esta técnica tomemos ahora un ejemplo más complejo: una pirámide esconde dentro de la zona cercana a la cúspide una densa masa de polvo de hierro. Encima de ella se aprecia también el añadido de unos minirodados de cornalina naranja y arena de cuarzo que acompañaran al cristal de cuarzo mayor que se colocará con el resto de mezcla orgónica que falta.

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En el resultado final se puede ver como tras los jades amarillos y justo debajo del cuarzo cristal está la masa compacta de orgonite con polvo de hierro y bronce. El mismo proceso pero con viruta de aluminio es el que se usa tras las cara externa de pigmento dorado y viruta de cuproaluminio.

 

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Otro ejemplo:

En esta otra pirámide introducimos una saturación de viruta metálica hasta un centímetro y algo cerca de la superficie del molde (por debajo hay más viruta de lo que aparenta en la superficie).

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El resultado final será una pieza aparentemente con una capa horizontal de resina coloreada en la zona del aro de bronce cuando en realidad su interior está relleno de orgonite macizo.

 

 

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También conviene aprovechar la base de la pieza, que es la parte con más volumen de la pirámide, para la saturación metálica, en este caso con pequeños fragmentos filamentosos de bronce.

 

                                 Conclusión: cuanta más viruta metálica usemos más campo orgónico (bioenergético) tendrá la orgonita.