Chemtrails o estelas químicas.
Todos hemos visto cómo los reactores comerciales, volando a unos 10 km de altura , dejan frecuentemente unas estelas blancas. Están provocadas por la súbita congelación del vapor de agua de la atmósfera, debida a un enfriamiento adiabático del aire al chocar con el avión y romper un estado de vapor inestable. Estas estelas, llamadas contrails, se van ensanchando hasta que -a los pocos minutos- desaparecen.
Sin embargo se han observado otro tipo de estelas de comportamiento más raro: los llamados chemtrails (del inglés Chem. de química y Trails que significa estelas o rastros). Estas estelas se van engrosando y no desaparecen, se extienden evolucionando hacia una neblina que impide ver el azul normal del cielo. Aparentemente parecen estar provocadas por aviones que dispersan un aerosol.
Los chemtrails o estelas persistentes (a diferencia de los contrails), se expanden por el cielo a medida que pasan las horas. Este fenómeno no se conocía (al menos de forma masiva) antes de los años 90.
El contexto de los chemtrails está teñido de connotaciones paranoides que dificultan conocer la verdad. Dentro de la llamada ¨teoría de la conspiración¨ se asegura que los chemtrails son parte de un programa para enfermar a la humanidad que se está ensayando en algunas regiones. Este programa estaría dirigido por un gobierno en la sombra, del que forman parte los Illuminati y otras organizaciones -incluso alienígenas! -, que utilizarían a las Fuerzas Aéreas engañándolas con un supuesto buen fin, para dispersar estos nocivos polvos, en un plan genocida para reducir la población mundial. Que cada cual piense lo que quiera…
Por otra parte, el físico y orgonomista James DeMeo y otros, que se mantienen dentro de la “ortodoxia reichiana”, aseguran que los llamados chemtrails son una errónea interpretación de las clásicas estelas que dejan los reactores comerciales, las cuales, en determinadas condiciones meteorológicas toman otros aspectos. DeMeo – doctorado en Ciencias sobre la tierra, atmósfera y ambiente- es un experto en la utilización del cloudbuster original de W. Reich y ha realizado numerosas expediciones e investigación de campo con operaciones de control climático en varios países. Según él, los creyentes en los maléficos chemtrails tienen una obsesión paranoica y se creen elegidos para salvar a la humanidad.
Una postura intermedia es la de William Thomas, periodista canadiense especializado en temas de salud y medio ambiente. Sus artículos y editoriales se publican en los principales periódicos y revistas de ocho países. Según Thomas, los chemtrails son reales y están provocados por aerosoles emitidos por “aviones tanques” a una altura de unos 10.000 pies (algo más de 9.000 metros). Hay testigos con buenos conocimientos de aeronáutica, entre ellos controladores aéreos, que han visto hasta 30 aparatos simultáneamente describiendo trayectorias en zig-zag, círculos y equis, hasta formar una malla de estelas distintas de las habituales. Los aviones eran cuatrimotores Stratotankers KC-135 de los que las fuerzas aéreas de EEUU tienen 650.
Al parecer, Thomas hizo una investigación exhaustiva de lo ocurrido en primavera de 1998, en la pequeña población de Ontario, Canadá, llamada Española (o Espanola, en inglés), después de una intensa actividad de chemtrails, a cargo de Stratotankers de EEUU, identificados en fotografías. Canadá no tiene estos aviones.
Según informó, los habitantes de La Española y regiones colindantes empezaron con graves molestias respiratorias, ataques de asma, problemas articulares, intensa cefalea, fatiga extrema… Un síndrome similar a una gripe sin fiebre. La lluvia arrojó una gran cantidad de micropartículas de aluminio. El problema llegó hasta el Parlamento y se pidieron explicaciones a la US Air Force, que negó todo.
Según Thomas estos ejercicios de chemtrails tienen lugar en varios países de la OTAN, y no responden a un propósito perverso, aunque sí equivocado. Se trataría de ensayos para formar un espejo estratosférico que refleje los rayos solares y neutralice el efecto invernadero del CO2. Se basa en una patente de un tal Welsbach, de la Hughes Aerospace Corp. titulada “Para la Reducción del Calentamiento Global”, que consiste en esparcir aluminio microscópico u otro material reflectante en la alta atmósfera, lo que refleja del 1 a 2% de la luz del Sol.*
Según una simulación de ordenador, este porcentaje sería suficiente para reducir el calentamiento en un 85% en los próximos 50 años, aunque se doblasen las emisiones de CO2. Así EEUU podría seguir siendo el máximo emisor del Planeta sin provocar un calentamiento global. Lo que no se ha tenido en cuenta sería las consecuencias sobre la salud de la humanidad.
Fuente: internet (Resumido y adaptado por J. Selfa).
No IA.

Conferencia de Soraya Lacaba, investigadora y licenciada en Biofísica por la Universidad de Moscú, hablando sobre los chemtrails.
Explicación de la aerolínea AirEurope sobre estas estelas: click aquí. (Fijaos que no mencionan que la humedad relativa a la altura que viajan los aviones normalmente es baja, y en verano muy baja, por lo que quedaría en entredicho la explicación de la necesidad de condiciones de alta humedad para la formación de estas estelas persistentes).
Explicación oficial: ¨La velocidad a la que se disipan las estelas depende completamente de las condiciones climáticas. Si la atmósfera está cerca del límite de saturación de humedad, la estela puede permanecer visible por un tiempo relativamente largo. Por el contrario, si la atmósfera es seca, la estela se disipará rápidamente¨.
*Wikipedia: La geoingeniería, ingeniería climática o intervención climática es la modificación deliberada y a gran escala del clima terrestre para limitar o revertir el calentamiento global.
Se ha investigado como una posible respuesta al calentamiento global, por ejemplo, por la NASA y la Royal Society. Las técnicas bajo investigación generalmente pertenecen a las categorías de gestión e radiación solar y reducción del dióxido de carbono. aunque se han sugerido varias otras estrategias. Un estudio de 2014 investigó los métodos de ingeniería climática más comunes y llegó a la conclusión de que o son ineficaces o tienen efectos secundarios potencialmente graves y no se pueden detener sin causar un rápido cambio climático.